La Premisa y la Promesa

Construyendo el Mundo que Hemos Soñado

Por Roberto Padilla

First Unitarian Church of San Jose, CA

24 de febrero, 2008

Permítanme empezar citando al Dr. Martin Luther King Jr.
“… Hoy tengo el sueño que todos los hijos de Dios, hombres blancos y hombres negros, judíos y gentiles, protestantes y católicos, serán capaces de juntar las manos y cantar con las palabras del viejo espiritual negro: “¡Al fin libres!”
Este era el sueño del Rev. King y también es nuestro sueño. Esta es la premisa que tenemos, ser unas comunidades UUs multirraciales y multiculturales.

¿Pero como vamos a lograrlo? La respuesta sería aplicando los principios Unitarios Universalistas.
Nosotros, convenimos en afirmar y fomentar:
El valor y la dignidad propia de cada persona; la justicia, equidad y compasión en las relaciones humanas y la aceptación del uno al otro y el estimulo al crecimiento espiritual en nuestras congregaciones. Estas son las bases de la premisa para Construir el Mundo que Hemos Soñado.

Hace muchos años, la entonces Rev. Decana Lindi Ramsden, inicio el experimento de crear aquí en San José, una comunidad multicultural, multirracial y bilingüe. La idea sonaba bien y se ajustaba perfectamente con nuestros principios UUs. Ella hablaba acerca de que la comunidad donde nos encontramos es una comunidad de VMWs y carritos de supermercado; en otras palabras, en el Valle del Silicón, vive gente de clase media alta que pertenece al mundo de la tecnología y en la calle de atrás viven los marginados.

La idea era trabajar juntos los dos grupos, ¿pero por donde empezar? Había que sortear algunos obstáculos. A algunas personas no les gusto esa idea y se retiraron de la iglesia. Algunas de las que se quedaron, también tuvieron miedo de entrar en contacto con otra cultura; ¿Si invitamos a los latinos a nuestros hogares que podremos decirnos? ¿Como nos vamos a entender en dos idiomas, dos formas diferentes de ser y actuar?

El principio era integrar a nuestra comunidad con este grupo no privilegiado, pero había la barrera del idioma. Comenzamos por traducir al español, sermones, oraciones, cantos, poemas, folletos, etc., para todos aquellos que no hablaban inglés. Y luego, después de algunas negociaciones, la UUA autorizó la traducción del libro “La Fe Que Hemos Escogido” el cual fue traducido por Ervin Barrios y la Rev. Ramsden tomo varios cursos de español.

También existía la barrera socioeconómica, el nivel económico de los latinos era muy bajo y ellos también necesitaban integrarse al mudo productivo, entonces se crearon las clases de inglés y computación, además se les regalaron computadoras; detrás de todo estaba la idea de crear relaciones personales, porque así sería más fácil integrar a los dos grupos.

Hablando de relaciones personales, privilegios y no privilegiados, me recuerda que yo nací privilegiado en el seno de una familia de estrato socioeconómico medio de la Ciudad de México, con diferentes Universidades, diferentes opciones, mis padres aunque de clase no muy acomodada, les permitía que nosotros sus hijos asintiéramos a la escuela, teníamos el privilegio de estudiar sin preocuparnos de donde venia el dinero para nuestro alimento o nuestros libros. Yo tenía el privilegio de los niños de la ciudad. Este privilegio me dio la oportunidad de ir a la escuela, educarme y perseguir el sueño de ser doctor, porque quería ayudar a los necesitados. El día que me gradué jure que me iba a dedicar a los necesitados, para eso iba a usar mis conocimientos, el privilegio que yo tenia. Esa era mi promesa.

Privilegio se puede definir como la ventaja que se tiene por la cual no se ha trabajado. Yo no pedí nacer en la Ciudad de México, yo no pedí tener la familia que tengo, para mi fue un privilegio, pero también tenía una responsabilidad, la de usar ese privilegio que yo tenia. Fui a la universidad y en mi afán de ayudar a los necesitados, elegí ir a trabajar a un pequeño poblado de la sierra de Veracruz, México. Mi privilegio de hombre de ciudad, de clase media y estudiado lo lleve con migo, iba a cumplir mi premisa y mi promesa. En el camino a ese pueblo, me perdí y, ahí estaba yo, en la mitad de la nada, solamente con mi privilegio de haber ido a la Universidad, con mis conocimientos, pero con eso no se quita ni el frió, ni el hambre, ni el miedo a estar en un lugar desconocido.

Cuando por fin llegue al pueblo, llegue a una modesta oficina médica con mis conocimientos, con mi sueño de ayudar. Llegue a una sociedad donde nunca habían tenido un médico, donde hablaban español (Ahí no existía la barrera del lenguaje) y mi primer paciente me dijo, “Doctor me siento feo”. ¿Feo?, estábamos hablando el mismo idioma pero yo no podía entender a mi paciente; yo que había pasado los exámenes de bioquímica más difíciles y no podía entender lo que este señor quería decirme con que se sentía feo, yo que había escrito ensayos muy largos con una ortografía perfecta, no podía entender a lo que se refería con sentirse feo. Tuve que solicitar la ayuda de alguien del pueblo para poder entender lo que él me estaba diciendo. (El se sentía enfermo)

En este pueblo aparte de los problemas de salud, había problemas de educación; la única escuela que había solo llegaba al tercer grado. Si querían seguir estudiando, tenían que trasladarse a otro pueblo que quedaba a dos horas de distancia. Entonces ¿como iba yo a lograr cumplir con mi sueño, con mi premisa y mi promesa de ayudárnoslos? Empecé a hablar con ellos, a entrar en sus casas, a entender su lenguaje, su cultura, sus costumbres y tradiciones. Me quite la bata de médico y me fui al campo con ellos, también me fui con ellos a ordeñar la leche que después yo me iba a tomar, además era muy divertido; aparte de aprender cosas nuevas, empecé a hacer relaciones, a ser parte de su comunidad. En lugar de esperar a que alguien me llevara la comida, decidí ir yo directamente con quien me hacia de comer y esperar pacientemente a que la comida estuviera lista, teniendo la oportunidad de hablar con la gente, de sus propios sueños, de sus propios anhelos, pero en el terreno en donde ellos se sentían más confortables, en el seno de sus hogares. Y la gente lo empezó a apreciar.

Primero había que hacer relaciones a nivel humano, a nivel sensible, para poder usar la responsabilidad que me daba el privilegio que tenia para ayudarlos. Yo tenía el poder de poder hablar mejor que ellos para comunicarme a niveles gubernamentales más altos cuando se requería. Esa era parte de mi responsabilidad dado el privilegio que tenía. Así logramos crear un Kindergarden, ampliar la escuela hasta sexto grado, crear una tele-secundaria e introducir el teléfono al pueblo,

Cuando requería de ellos para algún proyecto sanitario que mi trabajo me exigía, ellos gustosos me ayudaban, porque no estaban trabajando con el doctor, estaban trabajando con el amigo, con uno de ellos. Cuando llegue a ese pueblo, por supuesto que tenía mucho miedo, al salir de mi casa pensé ¿estaré a salvo?, ¿de que podré hablar con ellos si no tenemos nada en común? Después entendí que entre el señor que ordeñaba la vaca y yo no había gran diferencia, los dos tomábamos la misma leche, los dos teníamos los mismos sueños de crecer y ver crecer a nuestras propias familias, ellos trabajaban en el campo y yo trabajaba en el campo de mi conocimiento; en realidad no había mucha diferencia. La ropa que yo usaba y la que ellos usaban no hacían la diferencia, la diferencia fue la forma en como nos relacionábamos.

El Dr. Marin Luther King Jr. fue un doctor, tuvo el privilegio de haber tenido un padre que lo impulso a estudiar, tuvo el privilegio de nacer con el don de la palabra, pero el regreso a la iglesia donde se daba el conflicto, empezó a hacer relaciones. En la época del boicot de los autobuses, el camino como los demás, camino con sus amigos. También sabemos que Cesar Chávez organizo a todos los trabajadores, pero primero hizo relaciones personales con ellos para poder lograr un fin común. Aquí vemos dos diferentes cualidades de liderazgo. Esta comunidad de San José es una comunidad líder y ustedes que asisten a la conferencia “Ahora es el tiempo”, también son líderes, lideres de sus propias comunidades.

Multiculturalismo no es aprender un idioma o traducir unos folletos, esto va más allá, es sentarse a la mesa de los otros, es ir a ordeñar la vaca y disfrutar juntos el proceso, sin el miedo al que dirán, sin el miedo a no poder entendernos, sin el temor de si saldré bien de este encuentro intercultural. Permítanme preguntarles, ¿Cuantos de ustedes han visitado las casas de personas de diferente color, raza o cultura?, ¿cuantos de ustedes han tenido sentado en sus mesas a alguien de una cultura, raza o color diferente a la de ustedes?

La gran mayoría de los Unitarios Universalistas de este país tienen el privilegio de haber nacido blancos, ellos no pidieron nacer blancos, pero tienen la responsabilidad que viene junto con ese privilegio, que es como usar el privilegio que se tiene, de como se puede usar ese privilegio para el bien común. Los que tenemos esos privilegios, no tenemos que preocuparnos por problemas de migración, por cuestiones de lenguaje, conocemos el sistema, conocemos nuestras leyes. Nosotros podemos ser la voz de aquellos que no tienen esos privilegios, empezando por reconocer el valor y la dignidad de cada persona.

Esta es la premisa y al mismo tiempo es la promesa; afirmar y fomentar el valor y la dignidad de cada persona; la justicia, equidad y compasión en las relaciones humanas y la aceptación del uno al otro. Con la promesa de una comunidad mundial con paz libertad y justicia para todos, respetando el tejido interdependiente de todo lo existente, del cual somos una parte.

Ustedes que vienen de muchas partes del país y nosotros aquí en San José, tenemos un sueño. Hoy, tenemos el sueño de que en un tiempo no muy lejano, podamos ver a nuestras comunidades UUs convertidas en comunidades donde blancos y negros, asiáticos y latinos, católicos, musulmanes y judíos nos demos la mano como hermanos, unidos todos por una sola fe.

El libro de Éxodo nos dice que Yahvé le prometió a su pueblo llevarlo a la tierra prometida, a la tierra donde ellos pudieran ser libres. Ellos lo siguieron a pesar de que al iniciar su peregrinar no les dijeron a donde estaba dicha tierra, ni cuando tiempo les iba a tomar para llegar a ella, ellos solamente sabían que con fe lo iban a lograr. Nosotros, los UU que estamos reunidos bajo este bello domo, sabemos que el camino es difícil, que habrá jornadas muy arduas adentro y afuera de nuestras propias comunidades para poder alcanzar nuestra tierra prometida, el de ser unas comunidades intencionalmente multirraciales, multiculturales, multiétnicas y porque no, multilingües.

Ven, ven cual eres ven, dice el himno con que iniciamos este servicio, este nos impulsa a invitar a todos a pertenecer a esta caravana de amor, sin importar raza, color, lengua, preferencia sexual, religión o condición socioeconómica, en otras palabras, los estamos invitando a formar parte de esta comunidad multicultural, multirracial, Hoy es el tiempo de empezar a despojarnos de nuestros miedos, nuestras arrogancias personales, nuestros malos entendidos. Hoy es el tiempo para trabajar juntos para logra nuestro sueño.

Oremos a cualquiera que sea el dios que adoremos, recordando que Cristo no era Cristiano, ni Mahoma era Musulmán, ni Buda era Budista, ni Krisna era Hindi, ni Yahvé era Judío, recordemos que Dios es multicultural, multiétnico, multirracial y políglota.
¡Hoy es el tiempo!

Amen.

 (Read this sermon in English.)

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